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Catalán

Estudio de la Palabra

Es el estudio de Jesucristo en la Palabra de Dios. Este estudio nace del deseo y de la necesidad de conocer a Jesús para darlo a conocer. Nos hará hacer la experiencia que Jesucristo nos hace crecer en su Amor y avanzar en su seguimiento.
El fruto y eficacia del Estudio de Evangelio se recoge cuando se hace con una cierta continuidad y marcando un cierto itinerario de los aspectos de Jesús que queremos descubrir, estudiar, profundizar.

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Propuesta de Lectio Divina personal (o en grupo)
Domingo
XXXIII de tiempo ordinario_Ciclo Mc 13, 24-32

(A) ORACIÓN

ORACIÓN

Envía sobre nosotros, Señor, tu Espíritu Santo:
que disponga nuestro corazón para escuchar tu Palabra;
que nos conceda encontrarte en ella;
y que haga que esta Palabra se convierta en vida en nuestras personas.

(B) PASOS PARA LA MEDITACIÓN

1. LEE...

¿Qué dice el texto?

Atiende a todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas. Para la comprensión del texto te pueden servir los comentarios que te ofrecemos a continuación.

Texto (Mc 13, 24-32)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.

Comentarios:

El anuncio sobre la venida del Hijo del hombre ocupa el centro del discurso, dándole a todo él una fuerte tonalidad cristológica. Perfectamente anclada entre lo que precede y lo que sigue, esta parte central carece de toda exhortación y queda caracterizada por un estilo sobrio, lleno de fuerza y majestad. Los dos primeros versículos describen una estremecedora conmoción cósmica con imágenes típicas de la tradición profética y apocalíptica. Es la manera de aludir en el judaísmo a las grandes intervenciones de Dios en la historia de la humanidad, intervenciones que implican un viraje decisivo en esa historia, aunque no necesariamente el final de la misma (véase Is 13, 10; 34, 4; Dn 7, 13-14…). Bajo tales imágenes subyace la hermosa idea de que existe una misteriosa solidaridad entre el destino del hombre y del cosmos. A la pregunta inicial de los discípulos sobre el cuándo responde la parte conclusiva del discurso, aunque no de la forma que ellos y nosotros hubiéramos deseado. La respuesta comienza y termina, en evidente paralelismo, recurriendo a unas comparaciones o parábolas con sus aplicaciones respectivas: la de la higuera (Mc 13 28-29) y la del hombre que se ausenta (Mc 13, 33-36). Entre este lenguaje parabólico se encuentran tres sentencias solemnes y apodípticas (Mc 13, 30.31.32). Ellas constituyen el núcleo de la respuesta. La primera habla de inmediatez y viene a ser la conclusión lógica de la parábola de la higuera, que ilustra el cuándo de los signos premonitorios (Mc 13, 5-23). La tercera habla de ignorancia sobre el momento concreto y puede considerarse como la introducción idónea a la parábola que la sigue, ilustrativa de la venida del Hijo del hombre (Mc 13, 24-27). Entre ambas sentencias no hay contradicción, pero sí una tensión, cuyo origen y explicación está en una nueva fusión del horizonte histórico con el horizonte escatológico: destrucción del templo y parusía. La sentencia central posee por su situación un relieve especial. En ella se afirma la certeza del hecho en base a la palabra infalible de Jesús. Esta certeza de algo sobre lo que no cabe hacer previsiones y cálculos, pero que para el cristiano debe estar siempre cercano, origina la actitud de una vigilancia constante y responsable. Es una vigilancia que excluye tanto la impaciencia como el sueño, tanto el temor como el relajamiento. Implica lucha, esfuerzo y renuncia para evitar, por una parte, la fuga hacia la utopía y, por otra, el estancamiento en la situación presente.

2. MEDITA...

¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Sugerencias:

  • Cuando todas las seguridades se vuelven inconsistentes … sin sentido … El “misterio de Dios” emerge secretamente “como un brote” humilde

  • En el latido frágil de tu corazón está el futuro, lo definitivo, lo eterno: el “día después” ya está presente en ese amor, en ese latido.

” Mis palabras no pasarán”

" Estoy a la puerta”

3. CONTEMPLA Y REZA...

¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Sugerencias:

Señor,

esperamos esa primavera,

el momento en el que tú brillarás

en nosotros y tú nos reunirás contigo.

Que tu hijo Jesús sea nuestra esperanza,

aumente nuestra fe y nos ayude a vivir amando.

4. ACTÚA...

¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

5. COMPARTE...

Si la Lectio se hace en grupo, podéis compartir con sencillez lo que cada uno ha descubierto, para enriquecimiento del grupo.

6. DA GRACIAS...

Puedes acabar este momento con una oración: expresa a Dios lo que has vivido, dale gracias por lo que te ha manifestado, y pide al Espíritu que te haga pasar de la Palabra a la vida.

 

Ven, Espíritu Santo,

ilumina mi corazón para que pueda entender la Palabra,

conocer más a Jesús

y hacer que en mi vida camine con criterios evangélicos.

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