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Catalán

Dedicar tiempo a un compañero

Dedicar tiempo al compañero


Era alrededor de Navidad y estaba contento. Teníamos en casa a los hijos, sus parejas, los nietos... Se había alterado la tranquilidad del “monasterio”, la tarjeta echaba humo, pensaba que éramos afortunados, todos teníamos salud y ganas de estar juntos, daba gracias a Dios.

Iba al mercado (a comprar por supuesto) y me encontré a Juan, un conocido y amigo que hacía mucho tiempo que no veía. Nos saludamos y al preguntarle ¿cómo estás? me contestó: Mal, ¿podemos hablar un momento? Fuimos a tomar un café y dice:
- “Ahora iba a la oficina de trabajo a apuntarme al paro y me cuesta hacerlo porque estoy vencido, deprimido y avergonzado”.

- ¿Qué te pasa?, le pregunto

- Mi mala suerte comenzó hace unos tres años cuando cerró la empresa donde trabajaba. Ya sabes que era técnico. Todos los trabajadores fuimos a la calle sin indemnización y allí comenzó la larga espera para cobrar del fondo de garantía. Con todo, tuve suerte y encontré un trabajo similar y todo fue bien hasta ahora que en vísperas de Navidad me vuelvo a encontrar en la calle y sin trabajo, con 59 años y con una crisis que no se arreglará en cuatro días. Cuando termine seguro que las ofertas irán dirigidas a los jóvenes que es mano de obra más barata y yo todavía necesito cotizar unos años. Si encuentro trabajo me bajará la media de cara a la cotización de la jubilación. Eso si encuentro trabajo. He tenido muy mala suerte y ahora sentía vergüenza de ir a la oficina del paro, yo que en 40 años no he hecho nunca una baja laboral. No es un problema de dinero. Comer, comeremos. Mi mujer trabaja y la hipoteca está pagada pero todavía tengo tres hijos en casa y ya sabes que cuando las cosas no marchan bien las relaciones se estropean. ¿Cómo quedará mi situación en casa en el próximo futuro?.


Cuando terminó de explicarse me dio las gracias por aguantarlo, que estaba más tranquilo y que iba a por trabajo. Yo le contesté que era lo mínimo que podía hacer y le di las gracias por su confianza y por compartirme un momento duro de su vida.

Durante toda la conversación, escuchaba y pensaba qué mala pasada, qué injusticia y que yo no podía hacer nada, pero sí podía acoger y escuchar. En aquel momento no pensé qué hubiera hecho Jesús. Estaba impactado por lo que oía, estaba apenado por él y su familia. Yo en aquel momento, estuviera como estuviera, contento o triste, debía tener tiempo para aparcar mis cosas y dedicar tiempo a la escucha del compañero. Después pensé que esto hubiera hecho Jesús.

Aún hoy, mi compañero tiene espacio y tiempo en mi interior y mi oración.

Citas evangélicas de encuentros de Jesús con alguien que sufre
: Jesús se detiene, escucha a la persona, le da la mano, la ayuda a que se levante ...

- Curación de la suegra de Pedro: Mt 8, 14-15 "Entonces le da la mano ..."

- Una chica devuelta a la vida: Mt 9, 25 "Jesús tomó a la muchacha de la mano y ella se levantó ..."

- Curación de dos ciegos. Mt 9, 29 "Jesús les tocó los ojos ..."

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