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Catalán

Llevo mes y medio sin consumir y estoy bien

Llevo mes y medio sin consumir y estoy bien

A finales de 2007 llega una niña a la “Casa Nostra”. Le voy a llamar Carmen.

Viene de un centro de acogida. En su día su madre la echó de casa porque no podía con ella ¡empezaba a vivir la adolescencia “a tope”! Su situación familiar ha sido muy inestable desde muy pequeña. El padre alcohólico los abandonó apenas había nacido su hermano, al que le une un gran cariño. Según tengo entendido, el padre maltrataba tanto a la madre como a la hija. Por otra parte, la madre está diagnosticada de esquizofrenia y tiene una disminución del 70%. Y para añadirle más dolor fue testigo del suicidio de su madre y de su abuela.

Para completar la presentación de Carmen añadiré que ese mismo verano muere en circunstancias poco claras, la persona que había sido para ella su referente afectivo, la que le daba una mayor estabilidad emocional, su tío, él le marcaba el funcionamiento diario y las pautas en su vida.

En este panorama de sufrimiento, abandono e incomprensiones podemos entender que la situación de Carmen a todos los niveles: emocional, afectivo, psicológicos, etc. es de alto riesgo. Sufre muchos altibajos. Brotes de mucha agresividad física y verbal con las personas que están cerca de ella. Un día que se había tomado la píldora del día después dialogando con ella en el despacho sobre las consecuencias sanitarias del abuso de la píldora y del cambio continuo de pareja me dice: “¿Pero tu eres puta o eres monja?” ¡Hablando así de sexo pareces una puta no una monja! yo acojo su comentario con una sonrisa y con un profundo respeto a la persona que tengo delante.

En otros momentos de más desánimo Carmen llega hasta lo más hondo de la desmotivación por la vida, desea morirse, en algunas ocasiones ha abusado de los barbitúricos y/o se ha cortado con cuchillas. 

Las tres veces que ha estado ingresada en la UCA  he compartido esos momentos con profundo dolor. No sé cuando lo hemos pasado peor si cuando la vemos sin sentido para vivir o cuando la euforia la lleva a no dejarnos vivir.

Con frecuencia el cuidar de su hermano pequeño es lo único que le consigue motivar para salir de la situación límite.

El colegio le sirve como justificación para el consumo de porros, de alcohol y de frecuentes relaciones sexuales. De los escarceos con esos consumos ha pasado a un aumento significativo que dado su débil estado le ha significado crisis mucho más acusadas y de muy difícil control.

Creemos que hemos hecho todo lo posible por ella y que lo ha percibido. Nuestro centro y nosotros no tenemos recursos para contener sus múltiples escapadas que realiza de todos los modos posibles. Se debe solicitar un centro terapéutico- más contenedor y con la medicación adecuada-. El equipo educativo tenemos discusiones sobre que es lo mejor para Carmen. Al final nos asignan un centro y hay que cambiarla de “hoy para hoy”. Después de dialogar con los educadores y escuchar las muy variadas opiniones me toca dar la última palabra. La cabeza me dice que sí y el corazón me dice: “¡madre mía!” “¿adónde la llevas?” Me pronuncio después de escuchar a los educadores de su piso, de rezar y discernir: “se traslada al centro designado por la Administración”. Ese día la acompañan dos educadores, sus tutores, yo no voy con ellos, me quedo con el corazón encogido. La despedida es más llevadera de lo esperado por su parte, aunque verbaliza que no se quiere ir también reconoce que necesita algo más.

Tras múltiples gestiones de una educadora se concierta una visita al nuevo centro de Carmen hecho muy costoso al ser un centro terapéutico. Dicho sea de paso está en el último rincón de la montaña y alejado de toda civilización.

Por fin me encuentro con Carmen, ha pasado mes y medio sin poder contactar con ella. Cuando nos ve, llora y se funde en un largo y profundo abrazo. La alegría es inmensa, la mía también. La primeras palabras son “Llevo mes y medio sin consumir y estoy bien”.

¡¡¡Gracias a Dios!!!

...Venid a mi todos los que estéis cansados y agobiados que yo os aliviaré...

Mª L. M. (22 noviembre 2009) 

                                                                                                                   

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